VERÓNICA DE 5 A 7

Interrogatorio nº 38: Violeta Davila

Violeta es una gaditana que vive en Madrid hace demasiado tiempo, el justo para echar de menos a rabiar el mar. Durante años vistió la toga. Hace casi una década dejó las leyes y fundó con su socia Patricia @coolturalplans , empresa dedicada a la gestión cultural que le hace feliz hasta límites insospechados.

Su padre siempre cuenta que le enseñó a leer con 3 años, y que la inició con un libro ilustrado del Quijote. La historia, de tanto contarla (sin posibilidad de verificación), ya se ha dado por buena en su casa. Ni confirma ni desmiente pero aquí somos unos románticos y su pasión por los libros le otorga toda la certeza. Creemos a ciegas en su padre.

Mamá de tres niños pequeños (la mayor tiene 5 años) y si le dieran un euro por todas las veces que le han preguntado cómo hace para leer tanto es posible que se hubiera comprado su parcela (guiño a su adorado @simonpartal ).

Acaba de venir de un retiro de silencio. No hagan mucho ruido.

Disparamos:

  • Ingredientes para un día perfecto.

No sentir prisa, ni que me esperan en alguna parte.

  • Tres cosas que te gustan de ti.

Mi entusiasmo.
El buen despertar.
Y los hoyuelos que se me hacen en las mejillas al sonreír.

  • Si pudieras conseguir que algo llevara tu nombre, ¿qué te gustaría que fuera?

Diría que una biblioteca, pero me faltan méritos. Me haría ilusión si algún día tengo una nieta que quisieran ponerle mi nombre.

  •  ¿En qué película vivirías por un día?

En “La librería” de @isabel.coixet

  • Qué historia de amor literaria se te clavó en un costado.

La de Anna Karenina y el conde Vronski. Leí “Anna Karenina” en plena época de exámenes del primer curso de Derecho. No sé cómo no suspendí todo, era incapaz de dejar de leer. La historia me poseyó.

  • Un libro refugio o el último que te hizo BUM. 

El último que me hizo BUM es Maniac, de Benjamin Labatut. Cada vez que me pasa algo así con un libro empiezo un proceso de proselitismo algo intenso para los que están a mi alrededor. Pobre gente.

Si busco refugio, siempre recurro a la poesía: “Casa de misericordia”, de Joan Margarit, por ejemplo.

  • Un sonido que te guste.

Dos: el de la respiración de mis hijos cuando se han rendido al sueño y el del vino cayendo de la botella a la copa. Normalmente estos dos actos se suceden.

  •  La última serie que te obsesiona.

No soy muy obsesiva con las series porque muchas veces las cambio por un libro. Pero me gustan mucho las series británicas. “Endeavour”, por ejemplo.

  •  Imagina una noche de verano. Amigos. Un jardín donde compartir una cena y una sobremesa en la que ordenáis, o desordenáis, vuestros mundos. ¿Con qué música acompañarías la velada?

Silvia Pérez Cruz, Vetusta Morla, Van Morrison, Javier Ruibal, Paco de Lucía…

  • ¿Con qué look te sientes más cómoda/o?

He experimentado mucho con la ropa a lo largo de mi vida. Y después de pelearme MUCHO con mi madre, me estoy convirtiendo en ella. Me encantan las blusas. Es la prenda más habitual en mi armario. También me gustan mucho los pantalones de talle alto -estilo Annie Hall- y los jerséis de cashmere. Me gustaría llevar sombrero, pero la verdad es que no me favorecen mucho.

  • ¿Qué olores te traen recuerdos?

El olor a mar al llegar a Cádiz.

  • Un viaje soñado.

Florencia.

  • El último subrayado de un libro.

Este de “Las ciudades invisibles”, de Italo Calvino:

“Pensé: Llega un momento de la vida en que la gente que uno ha conocido son más los muertos que los vivos. Y la mente se niega a aceptar otras fisonomías, otras expresiones: en todas las caras nuevas que encuentra, imprime los viejos moldes, para cada una encuentra una máscara que se le adapta mejor.”

  • ¿Qué te hace reconciliarte con el mundo?

El silencio.

  • Una cuenta de Instagram que te inspire.

Muchas:

@sirihustvedt
@isabel.coixet
@queridajuliet
@chicalista
@lauraferrero
@gabriela_2g
@cocodavez

(me dejo muchas en el tintero, sorry).

(Publicado el 3 de febrero de 2024)