Interrogatorio nº 11: Jordi Bernal
Acaba de publicar «Amores Cinéfagos» (JotDown Books), un repaso a las relaciones de pareja a través de la mitología del cine. Libro, además, prologado por su amigo Sabino Méndez, compositor, entre otras, de ‘Cadillac solitario’ (sí, la canción de Loquillo).
Ejerció la crítica cinematográfica. Ha publicado en El Mundo, La Vanguardia, Letras Libres, entre otros medios. Actualmente, colabora en The Objective y en Jot Down.
Una debilidad personal, confieso, uno de los nuestros.
Disparamos:
- Ingredientes para un día perfecto.
Claridad, tibieza, el trabajo hecho, carencia de preocupaciones crematísticas, una ciudad agradable, horas por gastar.
- Tres cosas que te gustan de ti.
No me gusto demasiado, pero no estoy descontento con mi absoluto descreimiento frente a políticos, profetas, figurones y ensoñaciones colectivas; mi capacidad para disfrutar de los placeres que brindan otros cuerpos y mi lealtad a los amigos.
- Si pudieras conseguir que algo llevara tu nombre, ¿qué te gustaría que fuera?
Uno de esos recónditos y espléndidos miradores, como el de Joan Sales en Barcelona. El mío que fuera muy poco visitado: sólo por corazones rotos y parejas lascivas.
- ¿En qué película vivirías por un día?
Vive como quieras de Frank Capra. “En esta casa se permite todo menos los -ismos”.
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Qué historia de amor literaria se te clavó en un costado.
El fin del romance de Graham Greene. Aunque Greene sea un autor que sube y baja, según los tiempos y las modas, es un escritor inmenso, un narrador fabuloso, con un estupendo sentido del humor. Soy incondicional. Me encanta la historia de Sarah y Maurice. Él es un alcornoque. Un egoísta celoso lleno de complejos e inseguridades. Cómo no tenerle cariño… Y ella le ama como sólo se ama en las novelas. Tiene además un final muy inglés, muy cáustico.
- Un libro refugio o el último que te hizo BUM.
“El largo adiós” de Raymond Chandler. Para no olvidar quiénes son los malos. “Hasta la vista, amigo. No le digo adiós. Se lo dije cuando tenía algún significado. Se lo dije cuando era triste, solitario y final”.
- Un sonido que te guste.
El suspiro de la mar, parafraseando a Joan Maragall.
- La última serie que te obsesiona.
Endeavour. Hay que aprender a resistir solo.
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Imagina una noche de verano. Amigos. Un jardín donde compartir una cena y una sobremesa en la que ordenáis, o desordenáis, vuestros mundos. ¿Con qué música acompañarías la velada?
No soy muy partidario de ese tipo de cenas. Pero, en fin, apuesto por Duke Ellington, John Coltrane, Teddy Wilson, Lester Young, Bud Powell… Esa música que acompaña bien desbrozamientos universales. Podríamos seguir con Ella Fitzgerald/,/ Nina Simone, Sinatra, Paolo Conte y, si la cosa se pone interesante, acabar con el tema ‘Let it bleed’ de los Stones.
- ¿Con qué look te sientes más cómoda/o?
Man in Black, como Johnny Cash.
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¿Qué olores te traen recuerdos?
El del salitre de la mar, el de las algas, el de la arena mojada… Todos los que tengan que ver con una playa a punto para la plenitud del verano. Me devuelven a la alegría de la infancia.
- Un viaje soñado.
Siempre quise ir a L.A.
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El último subrayado de un libro.
“Sólo quiero oír que el aroma del laurel no es una aberración”, Diarios de John Cheever.
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¿Qué te hace reconciliarte con el mundo?
Un día espectacularmente luminoso de invierno, la amabilidad del prójimo, la sonrisa traviesa de una guapa desconocida al cruzarnos por la calle, un fin de mes con saldo positivo.
- Una cuenta de Instagram que te inspire.
Reconozco que las redes sociales me inspiran poco.
(Publicado el 30 de mayo de 2023)



