VERÓNICA DE 5 A 7

Interrogatorio nº 50: Belén Rubiano

Belén es la sevillana de los días sí. Aquella que regentó una hermosa librería en la plaza de Rialto en Sevilla y de ahí esos lodos que acabaron en un tragicómico libro de memorias. La que se resiste a la tentación porque Garbo y Ferrante le susurran al oído que ellos nunca se han arrepentido. La mujer de corazón contento. De desmayo fácil con mis arrebatos. La que cree firmemente en los versos del poeta: se miente más de la cuenta por falta de fantasía, también la verdad se inventa. Una bocanada de alegría. La curiosa con la que yo mantendría una eterna (y descacharrante) correspondencia. La que le da de comer a Billy. Esa mujer de la que se enamoraron durante un minuto y me parece una medida de tiempo bellísima para ese menester. La que sabe con certeza que pasan los años con sus cosas, las mismas que se viven de una manera y se piensan luego de otra. La dueña de la pizarra con frases derribo que competía deliberadamente por ser una de las piezas más visitadas de la ciudad, el mismísimo Vila-Matas fue una de sus víctimas. La sabiduría que firma que a grandes males, pequeñas locuras.

Disparamos:

  • Ingredientes para un día perfecto.


Si este llega a la noche sin que haya ocurrido nada irreversible, es perfecto.

  • Tres cosas que te gustan de ti.

Que, como Martín Romaña, no soporto molestar; que por fin tengo mala memoria y de la tercera no me acuerdo.

  • ¿Qué te hace reconciliarte con el mundo?

El mundo es perfecto tal y como es puesto que no tiene antagonista. Las pocas veces que estoy a punto de enfadarme con él me doy cuenta enseguida de que soy como ese borracho que buscaba las llaves perdidas de su casa alrededor de una farola a sabiendas de que no las había perdido allí. Pero es que es donde hay luz, dijo el artista.

  • Qué historia de amor literaria se te clavó en un costado.

La última escala del Tramp Steamer, de Álvaro Mutis. Desde entonces no me importaría ser muy longeva, quien lo leyó lo entiende…

  • Si pudieras conseguir que algo llevara tu nombre, ¿qué te gustaría que fuera?

Hasta hace nada habría respondido cualquier tontería: una barca, una isla, una galaxia… Mi nombre me nombra a mí y sólo a mí, eso ya es sobrecogedor. No obstante, quiero que la escritura de mi casa esté a mi nombre. De momento sólo tengo a mi nombre la de mi hipoteca.

  •  ¿En qué película vivirías por un día?

¿Un sólo día? Todos los días viviría en ella: Marius et Jeanette, de Robert Guédiguian.

  • ¿Asumes tus defectos?

A ver, yo creo que si tuviera algunos sí lo haría (carcajada).

  • El secreto de un buen beso.

Cualquier beso espontáneo y sin motivo de alguien que me quiere. Todos los que no son de saludo, despedida o esperan algo a cambio.

  • Un tema de conversación inagotable.


En boca de alguien inteligente y sensible, todos. En la de un pelmazo, ninguno.

  • ¿Cuál es tu reserva natural de melancolía?

A mí me ha pasado durante muchos años lo que a un personaje de Iris Murdoch: que mi felicidad tiene un lado triste y durante muchos años, tomándola por infelicidad, la apartaba de mí.

  • Un libro refugio o el último que te hizo BUM. 

David Copperfield.

  • Un sonido que te guste.

El del viento.

  • ¿En qué crees?

En absolutamente todo. Ya no tengo edad de descreer.

  • Algunas de las cosas que deberías hacer antes de morir.

Espero que me dé tiempo. Purificar con el fuego algunas cartas y fotografías y donar todo lo que no quiera legar.

  •  La última serie que te obsesiona.

Sin llamarlo obsesión, Cheers. No veo series. Si no tengo que esperar un día o una semana para ver el siguiente capítulo, no le veo la gracia.

  • ¿Qué consideras tener éxito en la vida?


Llegar a la certidumbre de que ella sabe más que nosotros y que, además, sabe lo que se hace.

  • Enumera lugares que vayan de la mano de recuerdos y háblanos de ellos.

Podría enumerar muchos lugares (Sagres es el primero que me viene a la mente si me obligo a pensar como Google Maps) pero, realmente, el lugar es esta mesa desde la que respondo este cuestionario. Los cumpleaños alrededor de ella, las Nochebuenas, las comidas de celebración de una buena noticia… Sin duda, esta mesa. De madera de pino lacada en blanco, extensible y de Ikea. Si es que la vida es algo tan sencillo que tardamos años en darnos cuenta.

  • Nunca volverás a salir con nadie a quien no le guste alguna de estas cosas…

Con quienes no se mueren de curiosidad por escuchar con atención los argumentos de quienes piensan, sienten o creen distinto.

  • ¿Con qué look te sientes más cómoda/o?

Soy una mujer llamada verano: un vestido largo (de crochet, por ejemplo), sandalias y gafas de sol.

  • ¿Qué olores te traen recuerdos?

Muchos, pero ninguno como el del alpechín en noviembre. “Líquido oscuro y fétido que sale de las aceitunas cuando están apiladas antes de la molienda y cuando…” dice la RAE. Es un olor muy difícil (delicioso y repugnante a la vez) pero yo no lo describiría como fétido. En mi opinión, y la adoro, los libros de Elizabeth Strout huelen a alpechín.

  • No te resistes a…

Puede que esto sea lo que más me guste de mí. La vida me ha puesto a prueba y no me tienta más que seguir siendo quien soy y amando lo que ya tengo.

  • Intimidad, ¿qué te sugiere?


Lo que decía antes de quemar y donar antes de que me vuelvan a llamar. Como tengo sueños premonitorios, espero que esa fecha también se me anticipe y me dé tiempo.

  • Una canción o un disco que te evoque una historia.

Todas las canciones de Paolo Conte.

  • Hemos llegado a ese punto álgido de la vida en el que hemos creado suficientes recuerdos, ¿en qué lugar te sentarías para recordar?

En cualquier poyete de mi pueblo: Marchena. Aunque no sea noviembre.

  • Un viaje soñado.

Ya no, ninguno; aunque, por trabajo, a todas partes y feliz. Pero en mis ensoñaciones de Buenos Aires o Japón también salen los aeropuertos y todas las humillaciones absurdas que debemos aceptar y no, se me desinfla el sueño.

  • El último subrayado de un libro.

He dejado de subrayar. Como mucho, copio citas en un cuaderno.

  • Películas de tu vida. Sin pensar, las primeras que vengan.

Duelo al sol. Hay más, pero ninguna como esta. Ojalá no la hubiera visto tan niña. Como educación sentimental no vale un comino.

  • ¿Cuál es la mejor forma de felicidad?


La mejor y la única es la ausencia de miedo. Es lo máximo a lo que podemos aspirar: días sin miedo, horas sin miedo, años sin miedo…

  • Una cuenta de Instagram que te inspire.

La tuya y me da igual si no me crees. Te lo dije y es verdad: IG me tenía ya aburridita perdida y he decidido quedarme por si de aquí a quién sabe cuando me sale al paso alguien como tú.

(Publicado el 30 de agosto de 2024)