Interrogatorio nº 55: José F. Peláez
Meted en una coctelera ingredientes como acidez, un baño de costumbrismo, una buena versión de sí mismo, un puñado de la nostalgia de lo que se fue, mirada propia y limpia, algo de eso tan preciado llamado curiosidad, parte de desencanto y una forma honesta de entender la vida.
Todo ello mezclado, no agitado lo convierte en uno de los columnistas de referencia de este país que nos condena a vivir en cada una de sus columnas, como tan bien definió Ángel Ortiz. Ángel O. lo fichó para El Norte de Castilla con un “Aquí ha escrito Umbral, ha escrito Delibes y ahora te toca a ti. Empiezas mañana.” Si no te amedrentas con el punto de mira de esa pareja de ases es que la partida puede ser tuya. Y lo ha sido. Allí y en ABC. Alguien podría pensar que llegó tarde al mundo del columnismo, pero llegó cuando tenía que llegar: con media vida cogida por las solapas y la lección aprendida con aquel personaje que inventó llamado Magnífico Margarito, cuando nada era lo que es hoy en día.
Me gusta todo de Peláez, hasta los puñales que te asesta en ciertas columnas.
Disparamos:
- Ingredientes para un día perfecto.
Mira, para mí no hay nada parecido a abrir el teléfono, mirar el calendario y verlo en blanco, sin ninguna reunión, ninguna comida, ningún compromiso y ninguna entrega. Me conformo con eso. Me da muchísima paz.
- Tres cosas que te gustan de ti.
Soy generoso, honesto y bastante abierto.
- ¿Qué te hace reconciliarte con el mundo?
Los museos.
- Qué historia de amor literaria se te clavó en un costado.
La de Kill Bill. Aunque es cine es tremendamente literaria.
- Si pudieras conseguir que algo llevara tu nombre, ¿qué te gustaría que fuera?
Sin duda, un bar.
- ¿En qué película vivirías por un día?
El crack. Me atrapa ese ambiente del Madrid que se fue.
- ¿Asumes tus defectos?
Algunos sí, sin problema. Pero otros me hacen daño. Como, por ejemplo, la impaciencia. Puedo parecer un poco borde. No lo aguanto.
- El secreto de un buen beso.
La juventud.
- Un tema de conversación inagotable.
Los toros. Es la mayor escuela de vida y de arte que conozco. Y es inabarcable.
- ¿Cuál es tu reserva natural de melancolía?
Las juergas cuando no había móviles.
- Un libro refugio o el último que te hizo BUM.
Siempre vuelvo a Umbral. No he visto a nadie que escriba con un talento tan deslumbrante. Es parte es descorazonador saberte tan inferior.
- Un sonido que te guste.
El ruido de la calle, de los vecinos y de los coches al fondo cuando duermo la siesta en verano. Esa normalidad costumbrista de una vecina que friega, un perro que ladra, esa falsa calma. Creo que me recuerda a mi infancia.
- Algunas de las cosas que deberías hacer antes de morir.
Me conformo con conocer Buenos Aires y escribir algo digno.
- Una serie que te obsesionó.
En su momento, Lost. Estaba enganchado.
- ¿Qué consideras tener éxito en la vida?
Ser capaz de alcanzar tu sueño.
-
Enumera lugares que vayan de la mano de recuerdos y háblanos de ellos.
Sería inacabable. Te voy a decir tres por poner un límite.
1. El patio de mi colegio, el San José de Valladolid. Fui feliz.
2. El Plantío, que es una chopera en el pueblo de mi abuela en el que pasé mucho tiempo en mi infancia. Me obsesiona ese lugar, lo recuerdo diariamente.
3. El Museo Del Prado, donde iba con mi padre de chaval cuando íbamos a Madrid en tren y que posiblemente sea mi lugar favorito del mundo.
- ¿Con qué indumentaria te sientes más cómodo?
Me da igual pero descalzo.
- ¿En qué crees?
En Dios, en el ser humano, en el arte, en la ciencia, en Morante la Puebla, en la búsqueda del conocimiento, en el amor, en el Real Madrid y en las gambas al ajillo.
-
¿Qué olores te traen recuerdos?
Muchísimos. La niebla, la primavera, el olor de las mañanas de verano, el horno de mi madre, las colonias de las mujeres a las que he querido. El puro de mi abuelo. La moqueta de Londres. Soy terriblemente sensible a los olores.
- No te resistes a…
Una comida con gente que me cae bien y vino bueno. Es la cima de la civilización.
- Intimidad, ¿qué te sugiere?
Silencio, cueva, repliegue, reflexión, soledad.
- Una canción o un disco que te evoque una historia.
Al revés que el cine, esto si que es lo mío. Por lo tanto es complicado. Voy a decirte ‘Learning to fly’, de Tom Petty.
- Hemos llegado a ese punto álgido de la vida en el que hemos creado suficientes recuerdos, ¿en qué lugar te sentarías para recordar?
Delante del ordenador. Hay que contarlo todo y cuanto antes.
- Un viaje soñado.
Buenos Aires, México, Colombia. Digamos que Hispanoamérica.
- ¿La felicidad se aprende?
Sin lugar a dudas, es una decisión voluntaria que se basa en la humildad.
- ¿Qué adultos tomaste como modelo?
Mis padres.
-
El último subrayado de un libro.
Es de José Luis Alvite: “La vida es una manera de viajar en la que cada cual elige la despedida, el equipaje y el camino. Yo elegí llevar la vida de los tipos que viajan con la certeza de que la integridad de un hombre consiste en que su alma se parezca horrores al maletero de su coche… corriendo incluso el riesgo de que por haber pinchado, tengas que sacar juntos del maletero la rueda de repuesto y tu cadáver.”
- Películas de tu vida. Sin pensar, las primeras que vengan.
Soy muy poco cinéfilo de verdad. ‘La Misión’, ‘El bueno, el feo y el malo’ y ‘El padrino’. Por ejemplo.
- ¿Cuál es la mejor forma de felicidad?
Tener hijos sanos, honestos y felices. Yo tengo una y es así. No se puede aspirar a nada mejor.
- Una cuenta de Instagram que te inspire.
Me gustan las fotos de @photopatyvarela
(Publicado el 16 de enero de 2025)



